Todos los alumnos aprenden de una distinta manera así como también de un distinto ritmo y de una distinta manera. Para la mayoría de los docentes evaluar es hacer pruebas o aplicar lo que se llama exámenes, revisar los resultados y adjudicar calificaciones, pero en este caso, lo que están haciendo es sólo medir el aprovechamiento escolar.
La calificación derivada de esta manera, aunque sea determinada con justicia sólo indica cuánto sabe el alumno, pero no ofrece suficiente confiabilidad de lo que verdaderamente sabe. De ahí que, educativamente hablando, la calificación sirva tan poco, y que sea tan dudosa para orientar el mejoramiento de la enseñanza de forma global.
La evaluación vista de esta manera es ampliamente rechazada por los alumnos y bastante molesta y engorrosa para muchos profesores, incluso algunos de estos utilizan la evaluación con cierta complacencia para mantener el orden, la autoridad, y el sentimiento de superioridad sobre el alumno. En la praxis pedagógica, es decir en el aula, la evaluación evidencia su servidumbre al servicio de otras políticas y de otras ideas como la selección, jerarquización, control de conductas y dominio del grupo. En definitiva, se trata de que la evaluación es una forma tecnificada de ejercer el control y la autoridad sin evidenciarse, por medio de procedimientos que se dicen sirven a otros.
La pedagogía debe atender al desarrollo integral del estudiante no tiene que desembocar en un control exhaustivo. Su valor radica en entender al alumno que aprende como una unidad, explicando su progreso como consecuencia del comportamiento de toda su personalidad en relación con las circunstancias que lo rodean en el centro escolar, en el grupo de alumnos, en la familia y en la comunidad.
Propuestas para una mejor evaluación estudiantil:
· Una evaluación integrada que tiene que abarcar al alumno como ser que esta aprendiendo y donde se aparte lo individual para privilegiar lo global.
· Se propone una evaluación participativa y de proceso
· Incorporando preguntas claves en el estudio de textos o de unidades, llamando la atención sobre informaciones concretas sobre la base de un principio relevante, o sobre el sentido general de lo que el alumno debe descubrir y comprender, contestando por escrito u oralmente una vez que ha comprendido ese texto.
· La programación de unidades de contenidos o de tareas concretas, con un calendario y un plan de trabajo fijado en una agenda, diario personal, de grupo, o de clase, donde se establece un compromiso escrito que puede seguirse en su cumplimiento.
· Ampliar el proceso de evaluación integrando a la familia
La calificación derivada de esta manera, aunque sea determinada con justicia sólo indica cuánto sabe el alumno, pero no ofrece suficiente confiabilidad de lo que verdaderamente sabe. De ahí que, educativamente hablando, la calificación sirva tan poco, y que sea tan dudosa para orientar el mejoramiento de la enseñanza de forma global.
La evaluación vista de esta manera es ampliamente rechazada por los alumnos y bastante molesta y engorrosa para muchos profesores, incluso algunos de estos utilizan la evaluación con cierta complacencia para mantener el orden, la autoridad, y el sentimiento de superioridad sobre el alumno. En la praxis pedagógica, es decir en el aula, la evaluación evidencia su servidumbre al servicio de otras políticas y de otras ideas como la selección, jerarquización, control de conductas y dominio del grupo. En definitiva, se trata de que la evaluación es una forma tecnificada de ejercer el control y la autoridad sin evidenciarse, por medio de procedimientos que se dicen sirven a otros.
La pedagogía debe atender al desarrollo integral del estudiante no tiene que desembocar en un control exhaustivo. Su valor radica en entender al alumno que aprende como una unidad, explicando su progreso como consecuencia del comportamiento de toda su personalidad en relación con las circunstancias que lo rodean en el centro escolar, en el grupo de alumnos, en la familia y en la comunidad.
Propuestas para una mejor evaluación estudiantil:
· Una evaluación integrada que tiene que abarcar al alumno como ser que esta aprendiendo y donde se aparte lo individual para privilegiar lo global.
· Se propone una evaluación participativa y de proceso
· Incorporando preguntas claves en el estudio de textos o de unidades, llamando la atención sobre informaciones concretas sobre la base de un principio relevante, o sobre el sentido general de lo que el alumno debe descubrir y comprender, contestando por escrito u oralmente una vez que ha comprendido ese texto.
· La programación de unidades de contenidos o de tareas concretas, con un calendario y un plan de trabajo fijado en una agenda, diario personal, de grupo, o de clase, donde se establece un compromiso escrito que puede seguirse en su cumplimiento.
· Ampliar el proceso de evaluación integrando a la familia
Jonathan Hernández Sáez (pedagogía en educación física)

1 comentario:
Jonathan, detallo los criterios de evaluación:
Claridad en la expresión: La ortografía y redacción son buenas, solo ten en cuenta que la palabra “esta” debe ser escrita como “está”.
Comprueba lo que piensa argumentando sólidamente lo que dice: Logras responder la pregunta central, pero no haces uso de la argumentación como medio para justificar lo que crees que es factible en este contexto.
Logra persuadir al lector: Debes hacer mayor uso de la argumentación, recuerda que se hace necesario dar a conocer tus creencias y opiniones personales con fundamento.
Calidad de la reflexión: Existen críticas, pero no sus respectivas soluciones.
Compromiso con la audiencia: Cumples con el punto.
Tu calificación es 75.
Atte.
La profesora
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